Tuvimos la oportunidad de hablar con Ben Tyler, entrenador asistente del equipo masculino de balonmano de Gran Bretaña, para conocer más sobre el camino de las selecciones nacionales británicas, el estado del balonmano en el país y cómo ha evolucionado este deporte a lo largo de los años. Desde la reconstrucción tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012 hasta la victoria en el Campeonato IHF Emerging Nations 2025, el balonmano británico ha dado pasos enormes. Ben compartió su visión sobre el crecimiento del sistema nacional, el impacto de las academias y lo que este éxito significa para el futuro del deporte en el Reino Unido.
¿Puedes presentarte?

Soy Ben Tyler, uno de los entrenadores asistentes del equipo masculino de balonmano de Gran Bretaña. Representé a la selección británica como jugador desde 2015 hasta enero de 2025, y tuve la suerte de ser invitado a unirme al equipo técnico por nuestro entrenador principal, Ricardo Vasconceles, tras mi retirada.
Fuera del balonmano, trabajo como médico de familia, lo que ha influido en mi interés por aplicar enfoques basados en evidencia para la toma de decisiones en el deporte.
¿Puedes darnos una visión general del balonmano en Gran Bretaña?
En la última década, el balonmano masculino británico se ha reconstruido de manera silenciosa pero firme. Cuando UK Sport retiró la financiación tras los Juegos Olímpicos de 2012, el programa tuvo que empezar de cero: autofinanciado, impulsado por la comunidad y sostenido por personas que simplemente aman el juego.
El Campeonato IHF Emerging Nations 2015 marcó el inicio de esta nueva etapa, con un equipo compuesto por jóvenes jugadores británicos y algunos exolímpicos. Solo dos años después, en 2017, Ricardo Vasconceles asumió el cargo de entrenador interino. En ese momento, solo dos jugadores del equipo jugaban en el extranjero, mientras que el resto entrenaba con recursos limitados en el país.
Desde entonces, el balonmano británico ha recorrido un largo camino, tanto en el nivel de élite como en la base.
Uno de los avances más importantes ha sido la creación de academias nacionales, en particular la Elite Performance Academy en Loughborough, que permite a jóvenes talentos de 16 y 17 años entrenar todos los días con entrenadores de alto nivel mientras continúan con su educación. Esto está ayudando a reducir la brecha entre el talento local y los exigentes estándares del balonmano europeo.
Cada vez más jugadores británicos están trasladándose al extranjero para jugar en países como Alemania, Portugal y los Países Bajos. De hecho, el equipo británico que ganó el Emerging Nations Championship 2025 solo tenía tres jugadores con base en el Reino Unido, una inversión total de la situación de hace unos años. Hoy en día, más jugadores entienden que, para alcanzar el nivel necesario para representar a Gran Bretaña, a menudo es necesario trasladarse al extranjero para entrenar y competir regularmente. Sin embargo, el sistema nacional sigue fortaleciéndose y el camino hacia el éxito se está aclarando.
Los avances en el nivel élite también se reflejan en el desarrollo general del programa. El equipo femenino ha vuelto a competir al más alto nivel y recientemente jugó la primera fase de clasificación del Campeonato Europeo contra Bosnia y Herzegovina y Estonia. En la categoría juvenil, el equipo sub-20 de Gran Bretaña ganó el IHF M20 Trophy en 2022, un logro enorme, y cuatro jugadores de ese equipo compitieron en el Emerging Nations Championship 2025. Esta continuidad en el desarrollo es clave para lograr el éxito a largo plazo.
¿Puedes contarnos más sobre el Campeonato Emerging Nations?
Todo ese trabajo dio frutos en marzo de 2025, cuando el equipo masculino ganó el Campeonato IHF Emerging Nations, el mayor logro en la historia moderna del balonmano británico. Esta victoria llegó después de destacadas actuaciones en las fases de clasificación europeas, incluyendo el liderato del grupo en la Fase 1 de la Euro 2026 en Bakú y la Fase 1 de la Euro 2028 en Varna.
En el corazón de este éxito está la cultura de equipo que Ricardo Vasconceles ha construido durante sus ocho años como entrenador principal, junto con su asistente Joao Castro. Entrenar a este nivel requiere no solo excelencia táctica y técnica, sino también la capacidad de construir un equipo sólido. Ricardo ha logrado precisamente eso: crear un grupo de jugadores que ganan y pierden juntos, que están abiertos a recibir comentarios y que continúan creciendo como equipo.
Esta mentalidad fue especialmente importante para un equipo que tiene tiempo limitado para entrenar juntos, y se reflejó a lo largo de todo el torneo.
¿Cómo utilizan la tecnología en el entrenamiento y la competición?Durante el torneo Emerging Nations 2025, utilicé la aplicación Steazzi para recopilar estadísticas en vivo, lo que nos permitió proporcionar información en tiempo real tanto a los entrenadores como a los jugadores, algo particularmente útil para hacer ajustes tácticos en el descanso.
Para el análisis de video, utilizamos la plataforma XPS y actualmente estamos trabajando con Steazzi para integrar los datos en vivo del partido con las marcas de tiempo de XPS. Esto agilizará el proceso de etiquetado y revisión de momentos clave, reduciendo el tiempo que los entrenadores dedican a editar videos después del partido.
Utilizamos XPS para almacenar nuestros modelos ofensivos y defensivos, proporcionando a los jugadores, especialmente a los nuevos en el equipo, una referencia visual clara de cómo queremos jugar. Estos clips se actualizan regularmente y forman la base de nuestra comunicación táctica.
Antes de las competiciones, nos reunimos virtualmente como equipo para revisar estos sistemas en conjunto. Tanto entrenadores como jugadores contribuyen a las sesiones de análisis de video, lo que ayuda a crear un entendimiento compartido de la estrategia, algo esencial dado el poco tiempo que tenemos para entrenar en persona.
Durante la competición, esta preparación se hace evidente. Podemos utilizar lo que ya hemos recopilado en XPS como referencia y luego agregar clips nuevos del torneo en curso. Esto nos permite destacar matices tácticos rápidamente, por ejemplo, por qué necesitamos defender de manera diferente contra un jugador en particular o ajustar nuestra estructura ofensiva según cómo defiende un equipo rival. Este ciclo de retroalimentación dinámica tiene un impacto real en la toma de decisiones durante el partido.
¿Cuáles son los próximos pasos para el balonmano británico?
El siguiente desafío es la EHF Promotion Round, donde buscamos seguir escalando en el ranking internacional. Nuestro objetivo es seguir el camino de antiguos campeones de Emerging Nations como Georgia y las Islas Feroe, que ahora están venciendo a equipos tradicionalmente más fuertes en las clasificatorias para la Euro 2026.
Esta victoria ha demostrado lo que es posible, y ahora toca seguir construyendo.